Claves para el desarrollo de un clúster de innovación

11 julio, 2019

¿Puede América latina convertirse en un clúster de innovación? Suele decirse que en la Argentina están dadas las bases para que se afiance un ecosistema emprendedor. Sin embargo, la escasez de algunos talentos, la poca tradición en el desarrollo de saberes aplicados y la falta de inversores de riesgo o financiamiento específico son alguno de los obstáculos que impiden que el país y la región se consolide como polo innovador.

Cómo enfrentar estas limitaciones y explotar las potencialidades regionales en materia de innovación y emprendedurismo fueron temas en debate durante la presentación de la competencia de startups 100K LATAM organizada por el ITBA y la oficina latinoamericana de la Escuela de Management Sloan del MIT.

“Una de las cosas que observamos del ecosistema emprendedor en América Latina es que sufre de algo parecido a la fuga de cerebros en el mundo académico. Así como cientos de centros mundiales aspiran cerebros de nuestras universidades y centros de investigación, hay centros en el mundo desarrollado, Silicon Valley es un ejemplo evidente, que aspiran emprendedores. O sea que hay talento en el ecosistema emprendedor que se va de América Latina y uno se cansa de ver compañías de un valor que podría haberse anclado en la región y que se va antes de que pueda florecer”, diagnosticó Nicolás Bacqué, director general institucional del ITBA. La competencia de startups es “un granito de arena” para contribuir a un mayor desarrollo del ecosistema emprendedor en la región y así “retrasar esa fuga de talento emprendedor hacia los clusters más grandes del mundo”.

Es clave en esta “fuga de talento” la disponibilidad –o no- de financiamiento. “Hay proyectos muy buenos pero que uno sabe con solo leerlos que terminan en una patente comprada desde afuera. Ese es un talón de Aquiles de nuestra región, la falta de capital de riesgo”, agregó Bacqué.

“Muchos emprendedores se quejan de la falta de venture capital y van directamente a Estados Unidos a buscar inversores”, coincidió Lee Ullman, director de la oficina para Latinoamérica de la Escuela de Management Sloan del MIT. En este sentido, los expertos celebraron la creación del fondo de inversiones en innovación para América latina de Softbank, anunciada en marzo pasado. Este fondo destinará 5.000 millones de dólares a compañías de tecnología en la región.

“Si la pregunta es si podemos tener un clúster, es decir, un polo de atracción, en Latinoamérica, podemos decir que estamos haciendo todo lo posible para tenerlo”, aseguró Gustavo Pierini, presidente de Gradus Management Consultants y, además, jurado del concurso 100K LATAM. Pero enfatizó que “la materia prima en este mundo es la computación y necesitamos tener escuelas de tecnología muy fuertes. Es el motor de la innovación. A la antigua matemática hoy se le suma la capacidad para extraer información. Necesitamos muchos más graduados de Analítica y de carreras informáticas”.

En la Argentina, además de las carreras tradicionales de ingeniería en sistemas, se han desarrollado nuevas carreras que buscan formar perfiles vinculados con la “ciencia de datos”. En el caso del ITBA, por ejemplo, fue la carrera en Analítica Empresarial y Social, que se sumó a las propuestas ya existentes de Ingeniería Informática y Administración de Sistemas.

La nueva carrera apunta a formar “un científico de datos aplicado, porque el emprendedorismo es innovación, y la innovación son cosas que pasan, que cambian la vida de la gente. Y eso también es importante inculcarlo, enseñarlo”, señaló Andrés Agres, vicerrector del ITBA.

Esta idea de saberes e innovación aplicados también se consideró clave, y es lo que fomenta el concurso 100K LATAM: “Buscamos ideas de innovación para el mercado. No ideas teóricas:  todos los proyectos que ganan o llegan a la final tienen que ver con la realidad, con cómo uno puede tomar a una empresa y usarla hoy en día y tener un impacto social”, enfatizó Ullman.

¿Se puede enseñar a innovar? “La innovación es la idea de tomar dos cosas completamente separadas y juntarlas. Tratamos de que en la universidad suceda esto mezclando a los estudiantes y a las disciplinas. Lo que nosotros buscamos es que los chicos sean más que nada motivados a innovar dentro de su proceso de aprendizaje”, contó Arges.

En este sentido, el ITBA está proponiendo que todos los ingenieros sepan biología. “Es un objetivo nuestro a futuro. Normalmente un ingeniero sabía matemática, física, química y algo de ciencias de la computación. Ahora estamos planeando incorporar a la biología como uno de los conocimientos obligatorios de cualquier ingeniero. La ingeniería es un lugar donde se generan lazos muy positivos en cuanto a conocimientos que se van reforzando entre sí. Y además hay una necesidad enorme en todo lo que tiene que ver con ciencias de la vida, de la entrada de la tecnología”, señala el vicerrector.

Se trata de “la conjunción de la ciencia aplicada para generar valor, para generar un impacto en la sociedad y creo que de a poco en la región estamos pudiendo lograr esto que en otras regiones se viene haciendo hace bastante”, aseguró Agres.

El concurso

La competencia 100K LATAM, que distribuye 100.000 dólares entre los proyectos ganadores, cuenta con tres categorías distintas en función de la madurez en la que se encuentre el emprendimiento: Pitch, Accelerate y Launch. Los proyectos son evaluados por un jurado compuesto por especialistas de la industria, referentes del ecosistema emprendedor, académicos y emprendedores que valoran el desarrollo de emprendimientos innovadores, de base tecnológica y/o inscriptos en la economía del conocimiento.

Habrá cinco finalistas de cada categoría que participarán de la gran final el 5 de noviembre en la Sede Distrito Tecnológico del ITBA. Las inscripciones están abiertas y se hacen a través de este sitio web.

 

*Por Gabriela Samela